Los integrantes de este blog hemos discutido en más de una ocasión la validez de cerrarlo. Hace unos meses casi lo hicimos. Si lo continuamos fue porque ocurrieron algunos hechos indignantes, relacionados con el castrismo y la blogosfera cubana que creímos que no debían quedar sin críticas. Pero hay temas que se agotan, como las rencillas en la política cubana o las ansias de protagonismo con que algunos personajillos han pretendido mantenerse en la palestra noticiosa. Después de perder su oportunidad de ser intelectuales o escritores que nunca llegaron a ser, quedaron como figuras que son el hazmerreír de castristas y anticastristas por igual.
Si bien hay nombres de la cultura y la política cubana que merecen nuestro respeto ―gente que no anda en chanchullos y que muchas veces son quienes menos salen en noticias, blogs y medios de prensa, excepto cuando van a decir algo inteligente o novedoso―, no es menos cierto que quedan otros caballitos de batalla, en el lastimoso ajedrez político y culturoso (no confundir con “cultural”), cuya sola mención ya aburre.
En este blog, ciertas figuras fueron más vapuleadas o defendidas que otras, pero eso solo ocurrió por culpa del que se buscó tal paliza o de quien no tenía medios para (o no deseaba) defenderse, pues hacerlo significaba ponerse al mismo nivel de quien atacaba. Quedan unos cuantos intelectuales y artistas cubanos que caen en este segundo grupo de personas con clase. Otros, sin embargo, se merecieron esas palizas de las que tanto se han quejado luego. Quien a hierro mata, a hierro muere.
No queríamos dejar de comentar algo. Hace poco nos enteramos de un rumor que adjudicaba la creación de este blog a un escritor que hemos mencionado de vez en cuando, pero a quien no conocemos personalmente. Y lo sentimos por él, porque uno de esos personajillos miserables le dedicó una de esas diatribas que hacen dudar a quienes la leen de su nivel educacional y su salud mental. Esa misma personajilla dejó en nuestro blog dos comentarios tan soeces y agresivos que nos quedamos pasmados. Como contenían calumnias y acusaciones criminales contra otras personas, no dejamos que pasaran. Pero supimos que fue ella porque dejó un rastro digital muy visible. No se trató del inútilmente temido IP, por el cual resulta imposible identificar el dueño de un mensaje, sino de algo mucho más complejo que nuestro hacker identificó y que la delató.
Pocas veces censuramos comentarios, excepto cuando resultan extremadamente groseros. Y debemos decir a nuestros lectores que la mayoría de esos comentarios censurados han estado dirigidos contra la “señora” en cuestión, pero no los dejamos pasar por las razones ya mencionadas. Bajo esa misma política de “control sobre las groserías extremas” censuramos los dos últimos que ella nos dejó hace unos días.
De todos modos, hemos pensado que a estas alturas no vale la pena seguir haciendo leña del árbol caído. Esa infeliz señora ya roza la ancianidad, cuyos efectos se hacen sentir en su errático comportamiento. Es digna de lástima y hemos comprobado que es inútil que alguien intente explicarle lo que su pobre cerebro enfermo no logra entender.
La verdad es que entre locos y ególatras ―rasgo que comparten esta clase de exiliados con las principales figuras de la dictadura en la isla―, el asunto cubano se vuelve cada vez más enrevesado. Nadie parece querer ponerse de acuerdo y resulta una pérdida de tiempo querer influir en algo que no parece influible, al menos por los medios convencionales. A estas alturas, quienes mejor están trabajando con eficacia para sacar adelante una futura democracia en la isla (si es que esto llega a lograrse algún día) son los disidentes y blogueros dentro del país. Quienes decidimos abandonar Cuba solo podemos colaborar con ellos, repitiendo sus denuncias usando los medios a nuestro alcance.
En cuanto a los infelices regados por el mundo que, disfrazados de anticastristas, atacan a disidentes y blogueros en Cuba en lugar de hallar nuevas vías para apoyar su labor, esperamos que terminen cocinándose hasta quemarse en su propia salsa. Ya sean locos o simplemente malas personas, por no decir otra cosa, solo sirven para hacerle daño a nuestro país cuando unen filas con el régimen al que tanto dicen combatir, para atacar a los que verdaderamente ponen sus vidas en peligro con el fin de que los cubanos de la isla disfruten algún día de la libertad que tenemos los de la otra orilla.
Este será nuestro último post, aunque el blog permanecerá abierto para todos aquellos que deseen consultar, releer o reproducir sus textos o comentarios.


