No hicimos más que anunciar el cierre de este blog cuando el infierno se desató en la blogosfera cubana. Primero fue el anuncio de que Yoani Sánchez, la bloguera más popular del mundo, estaba encabezando la lista por votación de las mujeres más valientes de la Tierra, lo cual provocó la furia de la Enemiga #1 de la Disidencia Cubana, la señora Zoé Valdés, que ni corta ni perezosa comenzó a decir en su blog que la mujer más valiente del mundo estaba en México y que se trataba de una joven que había decidido asumir una jefatura de policía en aquel país.Después vino el Premio Sajarov por la Libertad de Conciencia, otorgado a Guillermo Fariñas, lo cual provocó otro texto de la susodicha, que parecía escrito por encargo del periódico Granma. El artículo de la compañera Valdés contra Fariñas provocó una de las repulsas masivas más grandes de cubanos contra un compatriota que hayamos visto. Centenares de blogs y páginas en Facebook han expresado su repudio al respecto. La indignación ha sido general.
Un ejemplo de ello es el post Miau, del blog Open Cuba, escrito por Juan Martín Lorenzo, cubano residente en Canadá y de profesión programador. Su alusión al gato se debe a que, varios días atrás, la compañera Valdés puso en su blog una foto donde aparecía encaramada sobre unas tejas, diciendo que ella era como una gata sobre un tejado, al parecer queriéndose comparar con Liz Taylor. Sin embargo, apenas salió el texto de Lorenzo, la señora se apresuró a quitar esa foto y la sustituyó por otra tomada hace 20 años --como la mayoría de las que está sacando últimamente, aún no sabemos si con la intención de competir con algunas escritoras cubanas de mejor figura y mayor belleza que ella, o con el objeto de que los lectores olviden el lamentable espectáculo de su reciente foto en paños menores, que también colocó en su blog (en un claro intento por imitar a Wendy Guerra, aunque sin la gracia ni la figura de esta) y por el que recibió una buena andanada de burlas y chanzas.
Durante los escasos días que estuvimos fuera del aire, varios blogs han estado publicando artículos relacionados con los desmanes de Valdés. Los comentarios también han inundado ciertos posts colocados en blogs como Penúltimos Días y Cuba Inglesa, por citar solo dos (los enlaces a ambos les llevarán directamente a los comentarios), e incluso el nuestro, después que ya habíamos anunciado el cierre del sitio en nuestro post Despedida.
El escándalo de la conducta errática y frenética de Valdés contra la disidencia, y en particular contra Guillermo Fariñas, ha alcanzado tal magnitud que una publicación digital como Diario de Cuba ha lanzado una encuesta titulada "¿Por qué Zoé Valdés ataca a Guillermo Fariñas?" que en pocas horas ha recogido centenares de votos, la mayoría de los cuales opina que el problema de esta señora es el mismo que, desde hace meses, hemos venido advirtiendo: una envidia enfermiza sobre todo cubano que se destaque o brille más que ella, en especial, si recibe algún premio. (Ver nuestra serie de artículos ¿Cuál es el problema de Zoé Valdés?, en cuatro partes). Los premios, tanto literarios como políticos, parecen exacerbar los síntomas de su extraña enfermedad.
La cantidad de comentarios que nos han dejado los lectores pidiendo nuestro regreso y manteniéndonos al tanto de lo que ocurre en la blogosfera nos han impulsado a hacer esta especie de resumen --que es también opinión-- con respecto a uno de los temas más peliagudos que nos persiguen: la permanencia del castrismo. Se trata de un mal que, si no logramos superar como pueblo, nos impedirá llegar adonde muchos deseamos.
Individuos como Zoé Valdés son el producto lastimoso de un mercadeo fatal (quizás fuera mejor decir “fecal”) que se le otorgó a quien nunca poseyó las dotes intelectuales ni personales para crecer como ser humano y mucho menos como artista, ni como ente político. En lugar de ello, solo los intereses mercantiles de una editorial en franco desprestigio han sido los responsables de crear un monstruo que se ha convertido en la misma caricatura de alguien a quien ella decía combatir. Dios nos coja confesados a los cubanos si seguimos creyendo ciegamente en las palabras de todo aquel que miente sobre su pasado y tergiversa sus intenciones cuando sus actos son la negación de la causa que promete defender.
Nota: Agradecemos a los lectores que nos han seguido escribiendo y dejando enlaces y comentarios. Son ellos quienes nos impulsaron a romper nuestro silencio sobre un tema que, evidentemente, preocupa a muchos. No seguiremos posteando de manera seguida, excepto en casos de “emergencia nacional" como el presente.
El escándalo de la conducta errática y frenética de Valdés contra la disidencia, y en particular contra Guillermo Fariñas, ha alcanzado tal magnitud que una publicación digital como Diario de Cuba ha lanzado una encuesta titulada "¿Por qué Zoé Valdés ataca a Guillermo Fariñas?" que en pocas horas ha recogido centenares de votos, la mayoría de los cuales opina que el problema de esta señora es el mismo que, desde hace meses, hemos venido advirtiendo: una envidia enfermiza sobre todo cubano que se destaque o brille más que ella, en especial, si recibe algún premio. (Ver nuestra serie de artículos ¿Cuál es el problema de Zoé Valdés?, en cuatro partes). Los premios, tanto literarios como políticos, parecen exacerbar los síntomas de su extraña enfermedad.
La cantidad de comentarios que nos han dejado los lectores pidiendo nuestro regreso y manteniéndonos al tanto de lo que ocurre en la blogosfera nos han impulsado a hacer esta especie de resumen --que es también opinión-- con respecto a uno de los temas más peliagudos que nos persiguen: la permanencia del castrismo. Se trata de un mal que, si no logramos superar como pueblo, nos impedirá llegar adonde muchos deseamos.
Individuos como Zoé Valdés son el producto lastimoso de un mercadeo fatal (quizás fuera mejor decir “fecal”) que se le otorgó a quien nunca poseyó las dotes intelectuales ni personales para crecer como ser humano y mucho menos como artista, ni como ente político. En lugar de ello, solo los intereses mercantiles de una editorial en franco desprestigio han sido los responsables de crear un monstruo que se ha convertido en la misma caricatura de alguien a quien ella decía combatir. Dios nos coja confesados a los cubanos si seguimos creyendo ciegamente en las palabras de todo aquel que miente sobre su pasado y tergiversa sus intenciones cuando sus actos son la negación de la causa que promete defender.
Nota: Agradecemos a los lectores que nos han seguido escribiendo y dejando enlaces y comentarios. Son ellos quienes nos impulsaron a romper nuestro silencio sobre un tema que, evidentemente, preocupa a muchos. No seguiremos posteando de manera seguida, excepto en casos de “emergencia nacional" como el presente.


