En la foto: Wendy Guerra
En su más reciente pataleta (ver enlace en la primera parte), Valdés también arremete contra Wendy Guerra, una escritora que vive en la isla y que ha publicado dos novelas tan problemáticas para el régimen que ninguna ha salido en Cuba. Wendy Guerra parece ser una de las obsesiones más fuertes en la vida de Zoé Valdés.
Al parecer, la primera andanada de Valdés contra esa autora se produjo después que Wendy publicara su primera novela Todos se van. Desde entonces, no ha cesado de vapulearla cada vez que puede. En cada uno de los ataques que Valdés ha desplegado contra Wendy, hay un ensañamiento enfermizo y casi morboso. En otros post, la ha insultado, acudiendo a apodos infantiles o irrespetuosos, acusándola de que la imita o la plagia (sus dos acusaciones favoritas contra el resto de los escritores cubanos).
Esta vez se abstiene de los apodos y la llama por su nombre completo. Ahora Valdés dice que, entre los escritores que han servido al régimen, está “Wendy Guerra, actriz de la televisión cubana, con papeles bastante comprometidos, por cierto.” De nuevo la vaguedad, la verdad a medias, la mala leche que intenta sembrar dudas.
¿Se puede saber, señora Valdés, qué quiere decir usted con “papeles bastante comprometidos”? ¿Qué significa para un actor (que lo mismo debe representar a un asesino en serie que un monje) hacer un papel “bastante comprometido”? ¿Y qué tienen que ver los personajes que haya hecho una actriz con un posible “servilismo político”, si es eso lo que quiere insinuar? Porque si de eso se trata, ese sayo no le sirve a Wendy Guerra. ¿Por qué no dice, señora Valdés, que Wendy Guerra tiene una importante columna en el periódico El Mundo, donde escribe sobre verdades que usted jamás mencionó en sus escritos en Bohemia, mientras cumplía su papel como funcionaria desde París y se probaba sombreros en las tiendas francesas? ¿A cuento de qué menciona a Wendy Guerra en una pregunta sobre el premio de la guerrilla Farabundo Martí que usted recibió en los años 80?
No cabe duda de que Valdés es una discípula aventajada de Fidel Castro, a quien (cuando aún estaba en condiciones de responder) si le hacían una pregunta que le molestaba, contestaba con una monserga de dos horas en la que hablaba de cualquier tema ajeno con el propósito de desviar la atención del peliagudo tópico. Es una lección que Valdés aplica invariablemente cada vez que le preguntan algo que considera molesto sobre su persona.
Otro de los mencionados en la perorata de Valdés es Leonardo Padura, quien junto a Wendy Guerra y Pedro Juan Gutiérrez, es uno de los tres escritores más exitosos que viven en la isla. Sin duda, el éxito de Padura también le ha molestado a Valdés. De otro modo no se explica su inclusión en el grupo, puesto que Padura es uno de esos raros escritores independientes de la isla que se atreve a decir, de nuevo, lo que ella nunca dijo mientras vivía allí.
Valdés miente descaradamente cuando afirma que Padura tiene un “alto cargo en la UNEAC”. Jamás Leonardo Padura ha tenido cargo alguno en la UNEAC. Nunca fue funcionario de ningún organismo estatal en la isla. Y aunque ese escritor trabajó en algunos periódicos principalmente culturales, nunca dirigió esos periódicos, ni ninguna otra revista oficial como, por ejemplo, Cine Cubano… Ah, perdón, ésa fue la propia Valdés. Claro está, ella siempre tiene la esperanza de que los cuatro ingenuos que leen su blog no lleguen a averiguar realmente qué hay detrás de esas afirmaciones tan festinadas; y que no se molesten en conocer qué hay de cierto o falso en los alegatos de esta mitómana.
Sería bueno que antes de ofrecer su opinión sobre esos posts (especialmente cuando se refiere a otros escritores), vayan a Internet y averigüen. Su táctica consiste en lanzar acusaciones, dejando entrever que ella sabe algo que los demás no saben (aunque sin decir qué es, ni mostrar fuente alguna); o que tiene tal o más cual documento, aunque nunca cita fielmente ese documento; o lo deja en vaguedades; o peor aún, sencillamente miente con todo descaro. Es algo en lo que ella se ha especializado... (continúa aquí)