La aspirante a Disidenta-en-Jefe, como la bautizó sabiamente cierto
blog cubano, se halla en un callejón sin salida. Ya no sabe qué hacer para lograr una mención en cualquier periódico. Pero la suerte le es adversa. Cuando los periodistas necesitan opiniones o análisis políticos inteligentes, buscan a otros compatriotas suyos. Ahora, con la
campaña a favor de los disidentes en huelga de hambre que han emprendido otros cubanos, el ego de Zoé Valdés ha vuelto a sufrir otro golpe.
Al momento de escribir estas líneas, los organizadores de la carta han recogido más de 10.000 firmas provenientes de casi 80 países ―una cifra record en la historia del exilio cubano, a la que la señora Valdes jamás se acercó en ninguna de las cartas que puso a circular durante sus años de aspirante a Disidenta-en-Jefe… con su nombre a la cabeza, por supuesto, para ser la primera en todo, pues ese es el objetivo principal de su egomanía.
Tal deseo de protagonismo a ultranza es su razón de ser. Si realmente le importaran la libertad y la democracia en su país, hubiera renunciado a ser siempre la “Única”, la “Primera en Todo”, la “Yo-y-solo-yo en Jefe”, la que enarbola el estandarte “con Zoé Valdés todo, contra Zoé Valdés nada”, que es su leitmotiv en cuanto hace o dice. Hubiera, además, dejado a un lado diferencias de estrategia para apoyar a personas como Yoani Sánchez, su esposo y el resto de los disidentes en huelga cuyas vidas peligran dentro de la isla.
Pero no ha sido así. En lugar de eso, la señora Valdés se ha dedicado a escribir panfletos que están a la altura de sus noveluchas. Entre otras cosas, es la autora de uno de los más despreciables documentos que quedará para la historia de la infamia en Cuba. Ese documento, al que tituló “
De lo burdo”, atacaba a la conocida bloguera cubana Yoani Sánchez (Generación Y), de quien se burla llamándola “la Santa” y otros epítetos similares. A Valdés le encanta ponerle apodos a aquellos que no coinciden con ella o le hacen sombra como figuras públicas. Vaya ejercicio de democracia e inteligencia el suyo.
En el mencionado post también insulta al moribundo Guillermo Fariñas, a quien califica de “enclenque ojúo”. Y no nos queda más remedio que preguntarle: ¿PARA QUE FIRMÓ LA CARTA ENTONCES, señora Valdes? ¿Solo para figurar? ¿Solo para que nadie diga luego que usted no estaba en un sitio donde se hallaba el resto de los cubanos y no cubanos que, dejando a un lado diferencias de izquierda o derecha, se han unido con un solo propósito humanitario?
Después de firmar a regañadientes, se quejó de que su nombre no aparecía entre los primeros (su manía de siempre). En efecto, aparece más allá del puesto 2.000 de la lista. Es difícil llegar a él. Pero ella, ni corta ni perezosa, le echa la culpa a los organizadores de la carta en otro infame
post donde, de paso, vuelve a arremeter contra Yoani y su esposo, inventando mentiras a granel y dando a entender que “sabe” ciertas cosas sobre ellos y que “alguien ya le había advertido”. (Para su información, señora Valdés, esa estrategia suya ya está gastada, y todos sabemos que usted se especializa en inventar “verdades”, como buena discípula de su Modelo en Jefe). También habla horrores sobre el resto de los blogueros en la isla, a quienes acusa de jugar sucio y andar "con el cuchillo entre los dientes".
En este nuevo panfleto, la susodicha se lamenta diciendo que los organizadores de la carta “jamás me la enviaron para mi firma”. Parece que ella ha confundido su voluminosa humanidad con la de la reina de Inglaterra, a la que hay que darle prioridad diplomática para cualquier cosa que los súbditos se dispongan a hacer. Si se hace una carta, hay que enviársela sin falta. De ninguna manera Zoé Valdés puede recibir el documento a través de amigos o enterarse por la prensa o Internet como el común de los mortales. ¿A quién se le ocurre semejante cosa?
También insinúa ―con su característica paranoia― que los organizadores demoraron de manera intencional la aparición de su nombre con el fin de relegarla a un lugar de difícil acceso. Parece que nunca se enteró de que ese sistema de firmas es automático. Y que todos los que firmamos también demoramos en aparecer hasta tanto no se validaron los enlaces enviados a nuestros correos. O se hace la idiota, o lo es de veras.
Lo cierto es que dos, tres o cuatro horas no significó gran diferencia en el orden de aparición. Pero y si así fuera ¿qué? ¿Qué importancia tiene estar un poco antes o después? Lo que realmente tiene valor es estar allí, con el resto de los firmantes, sin necesidad de que uno sobresalga por encima del otro. Pero estamos pidiendo peras al olmo. Eso está más allá de lo que Valdés puede admitir.
Tratando de enmendar tan nefasto efecto para su ego, de inmediato envió a uno de sus más cercanos lacayos (uno de esos cuatro o cinco nombres que son los únicos que siempre opinan en su blog con frases como “genial”, excelente”, “fabulosa”) para hacer otra carta que, por suerte, ha pasado inadvertida. La carta, bastante mal redactada por cierto, exige respeto para los creadores cubanos en el exilio.
No entiendo bien a qué viene esa carta, cuyo trasfondo es esa frase del solar cubano que antecede a toda pelea: “Oye, tú, respétame”. ¿Qué significa pedir respeto para los creadores cubanos en el exilio cuando está en juego la vida de hombres y mujeres dentro de la isla? Sería verdaderamente risible si no fuera por la perversa intención que la anima: intentar sabotear el esfuerzo de otros cubanos por salvar a hermanos que están en peligro.
Los pocos que firmaron la carta, y que están fuera de su círculo de influencia, lo hicieron probablemente con la mejor intención del mundo, pero en el futuro deberían tener más cuidado cuando les llegara otra petición semejante, si entre las primeras firmas se encuentra la de la señora Valdés. Ojalá encuentren algún pretexto o pretendan que el correo no les llegó para que no vuelvan a ser manipulados por el ego de la mejor discípula del mismo dictador a quien ella pretende combatir.